domingo, 24 de abril de 2016

Chris Cornell - Jueves 21 de Abril, Gran Teatre del Liceu de Barcelona


Hay momentos que se quedan clavados en la memoria y sabes que seguirán ahí siempre. El domingo 27 de octubre de 2013 estaba en la cola del festival ‘In-Edit Beefeater’ para ver Muscle Shoals -excelente documental dirigido por Greg Camalier- cuando me enteré de la muerte de Lou Reed. El pasado jueves, 21 de abril de 2016, cerveza en mano 20 minutos antes de entrar a ver a Chris Cornell, supe que Prince había muerto -otro grande que nos dejaba este año- Es inevitable comparar esos dos instantes para cualquier persona que ame la música y lo haya vivido de una manera u otra.

Entrar así al gran Teatre del Liceu te dejaba un poco aturdido y más cuando el señor Cornell se saltaba el guion – iba a empezar con Before We Disappear -  dedicándole el concierto a Prince y haciendo una majestuosa versión de Nothing Compares 2 U,la mejor de las seis canciones prestadas que sonaron, acompañado de Bryan Gibson al cello.
Cornell salió entusiasmado, con un Liceu prácticamente lleno, dándole la mano a las primeras filas y acordándose de la gente que estaba en las gradas superiores. Con buen sentido del humor y con ganas de gustar y demostrar que, si no está con Soundgarden, es porque en estos momentos está disfrutando con lo que hace.
Foto: Xavier Mercadé
Después de You Can’t Change Me –uno de sus mejores temas en solitario- se enfundó una harmónica y versionó Times They Are Changin’ de Bob Dylan, adaptando, como el propio Cornell indicó, parte de la letra a tiempos más ‘modernos’. Cuesta imaginarse a Cornell en la piel de un músico folk y/o protesta. Los 90 y su música nunca fueron eso y se me vienen a la cabeza muchos otros temas del viejo Dylan que a Cornell le sentarían mejor.

Nearly Forgot My Broken Heart con Bryan Gibson a la mandolina dio pasó a la primera ovación de la noche. Like A Stone y, especialmente, Fell on Black Days, pusieron al público en pie: ver camisetas de Soundgarden en el Liceu no es una cosa que suceda todos los días.

Después de una extraña versión mezclando el One de U2 con el de Metallica – tema que se podía haber ahorrado – sonaron Doesn’t Remind Me, Getaway Car, Say Hello To Heaven y Blow Up The Outside World para satisfacer a un público totalmente entregado.
You Know My Name, banda sonora del mejor James Bond, dio paso a una corta pero intensa versión del Billie Jean de Michael Jackson antes de uno de los momentos más esperados: Black Hole Sun, Rusty Cage y I Am The Highway sonaron maravillosas en versión acústica, aunque Cornell sabe darles un regusto más eléctrico jugando con los pedales y el acompañamiento del cello.
Foto: Xavier Mercadé
Sunshower, segunda incursión cinematográfica de la noche, sirvió de pausa antes de una majestuosa Hunger Strike y una gran versión de A Day In The Life de los Beatles, jugando una vez más con los pedales, antes del bis.

Cornell volvió al escenario para volver con un último  guiño a Temple Of The Dog, Wooden Jesus, que consiguió a emocionar a todo el Liceu.

Seasons, Josephine y Higher Truth, que sonaron mucho mejor en directo que en es estudio, cerraron una velada con un Cornell completamente entregado y que demostró, aunque a muchos les pese, mantenerse en perfecto estado de forma y seguir teniendo una de las voces más desgarradoras del rock. Es cierto que seguiremos anhelando una vuelta definitiva de Soundgarden pero con veladas como las del pasado 21 de abril, menos.

Texto: Dani Garcia
Fotos: Xavier Mercadé

Crónica aparecida en la revista Popular1 en el número de mayo de 2016 :


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