lunes, 20 de marzo de 2017

Popa Chubby - Sábado 18 de Marzo - Nova Jazz Cava, Terrassa


Noche inolvidable y especial la vivida el pasado sábado día 18 en la Nova Jazz Cava de Terrassa. Especial porque vi, por primera vez en directo a Popa Chubby, y me quedó bien claro porque se le conoce como The King Of The New York City Blues. Inolvidable porque esa fue la noche en que murió Chuck Berry, el padre del Rock’n’Roll.


Fue el propio Chubby quien nos comunicó tan triste noticia y, lejos de afligirse, se marcaron un Johnny B. Good de órdago. Popa aprovechó para explicarnos cómo fue su primer encuentro con Chuck Berry. Fue a mediados de los 80s, tras un concierto de Chuck Berry en New York. Popa se coló en el backstage para saludar a uno de sus mayores ídolos. Al entrar al camerino se encontró a Berry comiendo un sándwich mientras le propinaban una generosa felación “¿te importaría volver cuando haya acabado?”, le dijo a un sorprendido Popa, sin apenas inmutarse. Todo un Rock’n’Roll animal, dentro y fuera de los escenarios.



Centrándonos en lo que fue el concierto de Popa Chubby, la Nova Jazz Cava presentaba un lleno diría que completo. El horondo y simpático Popa salió a escena como quien no quiere la cosa. A pesar de que se pasó todo el concierto sentado, por razones más que evidentes de peso, esto no fue impedimento alguno para que la complicidad entre público y músico fuese casi inmediata. Popa es un tipo afable y dicharachero, que no paró de bromear y hacer partícipe al público.

Con tan solo extraer las primeras notas de su ajada Fender se veía venir que sería un gran concierto. Los solos de Popa son salvajes y afilados, pero también elegantes y refinados cuando el tema lo requiere. Con Wes Is More rindió homenaje a todo un Wes Montgomery, transportándonos a una sala de jazz del NY de los años 60s, mientras que con la incendiaria versión de Hey Joe parecía poseído por el espíritu del mismísimo Hendrix. Eso no está al alcance de cualquiera.


Popa venía respaldado por Mark Greenberg a la batería y Andy Paladinio al bajo, resultando un power trio de alto voltaje. 

Con The Catfish, el tema que da nombre a su último y muy recomendable disco, Popa nos puso a todos a bailar. Con Rock On Blues Man nos tocó el alma con unos punteos que eran puro sentimiento. A manos de Popa el blues suena peligroso y callejero, es lo que tiene criarse en el Bronx. Como el mismo asegura “el peligro debe ser una parte real del blues y yo lo mantengo vivo”. Y no seré yo quien se lo discuta.



Antes de los bises mandó a los músicos a descansar, pero él se quedó sobre el escenario y nos invitó a todos a cantar, junto a él y su guitarra, una sentida versión del Allelujah de Leonard Cohen. Tras semejante comunión Popa quiso que rindiésemos homenaje a otro profeta: Lemmy Kilminster. Así que todos participamos de un Ace Of Spades de lo más bluesero.



Con una elegante versión instrumental de Over The Rainbow dio por finalizado un concierto de más de dos horas que se hicieron realmente cortas.

En un mundo justo este hombre estaría compartiendo, por lo menos, la misma fama que Eric Clapton o Joe Bonamassa, por poner tan solo dos ejemplos. Lo suyo es pasión auténtica, y dio una lección magistral de blues pasado por su personal batidora, junto a un feeling y técnica realmente increíbles.

Como dijo PopaChuck Berry ha muerto, todos nosotros moriremos (excepto Keith Richards) pero Johnny B. Good vivirá para siempre”….Cómo para siempre guardaré el recuerdo de una velada de auténtico lujo, una noche no sólo de blues, sino de enorme celebración de la música.


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