viernes, 17 de marzo de 2017

Iggy Pop "The Idiot" (1977)

The Stooges se ganaron rápidamente una fama peligrosa con su rock directo, crudo y salvaje. Guitarras sucias saturadas de fuzz y, sobretodo, un frontman totalmente fuera de control. Energía desbordada, rabia, sudor y sangre era lo que te ibas a encontrar en sus conciertos. Un Iggy Pop siempre con el torso desnudo y la mirada perdida, bronco e imprevisible, enseñando los genitales o auto mutilándose en plena actuación. Por eso sorprendió a muchos con The Idiot. Su primer disco en solitario era una propuesta diametralmente opuesta a todo lo oído y visto de la Iguana de Detroit hasta la fecha.
En 1973 y durante la presentación de su segundo disco, el incendiario Fun House, el consumo de heroína entre algunos de los miembros de The Stooges se disparó hasta límites insospechados. Iggy tenía serios problemas para subirse al escenario y sus conciertos eran cada vez más impredecibles. Dave Alexander, el bajista del grupo, se quedó en el camino a la corta edad de 27 años. Iggy lo podría haber seguido de cerca pero, milagrosamente aún a día de hoy, puede explicarlo. A excepción de Ron Asheton, aquello era una pandilla de heroinómanos. La fuerte adicción a la heroína de Pop y del resto fue lo que acabó con la disolución definitiva de The Stooges en 1974.

Tras un par de años de desintoxicación Iggy volvió al mundo de los vivos. David Bowie, gran amigo de Pop desde la primera disolución de The Stooges allá por 1971, se lo llevó a Berlín para que ambos pudiesen librarse de su adicción a las drogas. Lo que no sabían (o si) es que Berlín era una de las capitales europeas de la droga en los años 70. Si lo ignoraban no creo que tardasen mucho en descubrirlo. No hay espacio suficiente para explicar las fechorías y juergas que se debieron correr este par de crápulas en la capital alemana junto al productor Tony Visconti, que también se apuntó a la fiesta.


A pesar de todo encontraron la inspiración y es en Berlín dónde Bowie ayuda a Iggy Pop a dar formar a su primer disco en solitario. Un ayuda más que generosa ya que le echa una mano en la composición, la producción y la ejecución de los temas. Aquí encontramos a un Bowie multi instrumentista que toca de todo: teclados, guitarras, pianos, saxofón, voces y hasta xilofón (se puede oír en la genial China Girl que, años después, Bowie volvería a grabar con aires más comerciales). 

El guitarrista Phil Palmer, que puso su guitarra en algunos de los temas, recuerda la colaboración con Bowie y Pop como "muy enriquecedora a la par que inquietante" ya que solo los veía durante la noche, como si de vampiros se tratasen. 




Los créditos en el disco son prácticamente inexistentes, así que no se sabe muy bien quienes fueron los músicos que colaboraron. Lo que si queda claro es que las letras son de Pop y la música de Bowie. Aquí encontramos a un Iggy Pop como letrista más maduro e introspectivo de lo que nos tenía acostumbrados con los Stooges. Textos intimistas y con cierto aire intelectualoide. El mismo título del disco hace referencia a la novela The Idiot de Dostoievski.

Sister Midnight abre el disco. Un tema de turbadora atmosfera, con una línea de bajo machacona. La grave voz de Iggy denota que no estamos ante el salvaje que habíamos conocido.
Lejos de los sonidos más sucios y rockeros de The Stooges, aquí encontramos unas sonoridades cercanas a los grupos alemanes de krautrock, tan imperantes en aquella época y zona. Melodías de guitarras disonantes, teclados punzantes y partes de bajo siniestras, todo ello aderezado con la profunda voz de Iggy Pop


En Dum Dum Boyes Iggy Pop rinde tributo  a sus ex compañeros de The Stooges, aunque la cadencia melancólica que envuelve todo el tema hace de él más un lamento que un homenaje (Where are you now my Dumb dumb boys? Are you Alive or dead?)

Un  taciturno saxo acompaña a la maravillosa voz de crooner libertino, que tanto me agrada, en la bella Tiny Girls. Funtime es un inquietante y adictivo tema que habla de las correrías nocturnas de nuestros amigos por Berlín. Casi nada. Seguro que ésta, junto a las turbadoras Nightclubbing y Baby han servido de inspiración a un buen puñado de bandas post-punk y góticas. 

El ritmo repetitivo y pesado de Mass Production, con ligeros toques electrónico-vanguardistas, cierra uno de los discos más eclécticos de Iggy Pop.


Fue durante este periodo que Bowie empieza a dar forma a su famosa trilogía berlinesa y The Idiot es un adelanto del sonido que, poco después, encontramos en Low, Heroes y Lodger. No en vano Bowie declaró posteriormente que este disco le sirvió de experimento para encontrar ese sonido que tanto buscaba pero no se atrevía a plasmar. 

Es cierto que si buscas la parte más rockera de Iggy este disco puede dejarte descolocado a las primeras escuchas pero, una vez que consigues adentrarte en sus inquietantes y seductoras sonoridades, quedaras atrapado para siempre. The Idiot, y por extensión su siguiente álbum Lust For Life, son un vivo reflejo de esos años berlineses que tantas historias han generado y tan buenos temas nos han dejado. 

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