viernes, 3 de marzo de 2017

David Lee Roth "Skyscraper" (1988)

En el verano de 1986 David Lee Roth abandonó Van Halen tras las tan manidas "diferencias musicales". Roth quería seguir haciendo hard rock festivo, ya conocéis la enérgica personalidad de Dave, mientras que Eddie queria orientar a la banda hacia un rock más AOR. Roth, harto de las imposiciones de Eddie abandonó el grupo, no sin antes cruzar publicamente algunos improperios con los hermanos Van Halen
Rapidamente Roth juntó a una súper banda y se sacaron de la manga el "Eat'Em And Smile". Seguro que a Eddie se le debió congelar la sonrisa tras escuchar semejante discazo. Y es que, curiosamente, Roth sonaba más a Van Halen que los propios Van Halen con su nuevo cantante Sammy Hagar
Roth demostró con creces que tenía mucho talento y peso en la banda de los hermanos Halen. Aprovechando la buena racha Roth editó, poco después, este Skyscraper, un gran disco a la altura de su debut que, a pesar de todo, no acabó de cuajar entre público y crítica.
Roth continuó con la misma súper banda de su disco primer disco, es decir: Steve Vai a las guitarras, Billy Sheehan al bajo y Gregg Bissonette a la bateria. Realmente unos enormes musicos que, sin embargo están, en cierta medida, comedidos con sus instrumentos entregandose totalmente a las canciones, sin virtuosismos innecesarios. Y es que si Roth llega a dar carta blanca a Sheehan y Vai aquello hubiese sido una demostración circense de recorre mastiles. Eso no quita que Vai esté sublime a lo largo de todo el disco, pero sin caer en la auto complaciencia. 

No creo que me arriesge mucho si afirmo que, es en los discos de Roth, dónde encontramos al Vai más creativo, original e inspirado (no olvidemos que muchas de las canciones vienen firmadas por él). El increible solo de Hot Dog And A Shake me parece de lo mejor que ha grabado nunca el genial guitarrista. Los arreglos de Hina o de Two Fools A Day (un tema con vientos, ideal para cualquier escenario de Las Vegas) son simplemente brillantes.

Parece mentira que, en el momento de su edición en 1988, tanto crítica como una parte de sus fans menospreciasen este disco. Parece ser que el problema principal fueron los teclados del nuevo fichaje de la banda, Brett Tuggle, y la orientación más comercial de ciertos temas. Sí, es cierto que temas como Living In Paradise o Stand Up estan llenos de arreglos de teclados pero...dónde está el problema? Son una buena muestra de que comercialidad y calidad no tienen porque estar reñidos, y más si hablamos de un disco que contiene temazos como Knucklebones, Perfect Timing (mi tema preferido del disco) Damn Good o The Bottom Line. Sí es que el disco no tiene ni un solo tema de relleno!!!. 


Es cierto que se trata de un disco con temas orientados hacia las FMs, pero es que no estamos hablando de Frank Zappa!!. Nuestro querido e histriónico DLR quería copar todas las listas de exitos, salir en todas las portadas de todos los diarios y revistas, sonar a todas horas en la radio...rock'n'roll, sol, chicas y diversión 24 horas al dia!!

Y, a pesar de todo, en el disco hay temas más eclécticos e incluso más experimentales que en su disco de debut: la canción Skyscraper, sin ir más lejos o la enigmática Hina son dos buenos ejemplos.

Para la gira de presentación del disco Roth no escatimó en escenografía. Quería materializar toda la fiesta que llevaba dentro sobre los escenarios. Montó unos conciertos en los que no faltaba de nada. Dave surfeaba por encima de la audiéncia con una tabla de surf,  montó un verdadero ring de boxeo sobre el escenario, Steve Vai con guitarras de tres mastiles, tambores caribeños...una gira que debió ser puro entretenimiento!!

Nuestro entrañable cartoon humano no encajó las duras críticas de una parte de fans y criticos y ,con razón, ya que estamos ante un gran disco de hard rock ejecutado por una banda de lujo. A pesar de la mala acogida del disco fue con él cuando la carrera en solitario de Roth alcanzaría su pico de éxito…pero Roth pronto descubriría que bajar la montaña no es tan placentero como alcanzar la cima. 


A pesar de todo Skyscraper es la diversión hecha disco. Un vivo reflejo de la enorme y desbordante personalidad de Diamond Dave. Si una cosa puede ofrecer este disco es diversión a raudales y, tras casi 30 años de su edición, sigue sonando igual de fresco y divertido que en aquel lejano 1988.

1 comentario :

  1. Ignacio Málagarock5 de marzo de 2017, 10:25

    Si, fantástico discazo.
    Estuve en la gira, en el antiguo Pabellón del Real Madrid, y
    aquí surfeó ¡ a hombros de varios costaleros ! ( no pudo traer
    el montaje USA ). El concierto fue buenísimo, con todas sus
    piruetas.

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